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Tu ayudante responde. No se inventa nada.

Cada alojamiento tiene su propia ficha: el wifi, la caldera, dónde aparcar, lo que no se puede hacer. NYMA la va llenando con tus propios mensajes y con lo que un huésped preguntó y nadie supo contestar. Tú apruebas cada añadido antes de que se publique.

El recorrido, en texto.

El panel está maquetado para escritorio y por debajo de 1024 px no se puede seguir con el foco encima. Estos son los mismos pasos.

  1. 01

    Empieza con lo que ya sabes.

    Tus respuestas anteriores se convierten en sugerencias. Ninguna entra sola. Tú revisas y apruebas cada una.

  2. 02

    Sigue con lo que le faltó a alguien.

    Las quejas se convierten en mejoras para la próxima estancia. Si falta un dato concreto, no lo inventa.

  3. 03

    Tú decides qué se publica.

    Cada sugerencia muestra de qué piso viene y de dónde salió. Puedes corregirla, aprobarla o rechazarla. Sin tu aprobación, no se guarda.

Cada propiedad conserva sus propias respuestas.

La información no se mezcla entre alojamientos. Nada pasa de sugerencia a respuesta sin tu permiso.

Una base por propiedad

El piso del centro y la casa de la playa no comparten ni el wifi, ni la hora de entrada, ni dónde está el contador de la luz. Cada uno tiene sus propias respuestas, así que lo que vale en uno no sale nunca en el otro.

Escrita con lo que ya respondiste

No es una plantilla genérica rellenando huecos: lo que entra son cosas que ya dijiste en tu alojamiento. Y de cada sugerencia puedes ver de dónde salió, la respuesta tuya de la que viene.

Y lo que no se aprueba, espera

Una sugerencia que nadie aprueba se queda esperando, el tiempo que haga falta. Aunque el mismo huésped pregunte lo mismo tres veces, no se publica sola: hace falta que tú digas que sí.

Media hora y la ves con tus propiedades.

Con tu historial delante, y la lista de sugerencias llena de cosas que ya escribiste tú. Si no encaja, te lo decimos en la llamada.